Gisele Molinari
sábado, 8 de junio de 2013
Lo que se nos pasó...
Es absolutamente importante hacer y decir lo que uno siente, en el momento que lo siente, libre de presiones, ataduras, personajes, mandatos y corazas.
Creo convincente que cuando las cosas se dan de corazón a corazón, son tan auténticas que todo lo demás deja de importar.
Es cierto que la vida nos hace cada vez más duros, a algunos más, a otros menos.Vamos en ese proceso. Pero ser blandos y vulnerables, también nos hace más humanos, porque se trata de vivir y si la vida no nos atraviesa, entonces para que vivir.
Tarde es una palabra para mí difícil, dolorosa. Para unos, tarde, puede ser una bendición, para otros es el replanteo de muchas situaciones, que dejamos pasar como el agua y nos tortura el hecho de no haberle dado al tiempo, el valor merecido.
La clave de los seres humanos está en aprender de aquello que nos pasó. Siempre hay un más allá, un futuro que aunque incierto nos espera y nos vuelve a poner a prueba. Cuando estamos ahí, frente él nos dice ¿ Y ahora como estas dispuesto? ¿A que estas dispuesto? Y allí el ser cobardes o ser valientes, el REPETIR o el REVERTIR...
El dolor no es más que ésto, es la vida que nos pasa por adentro, revuelve, desacomoda y se va con ese gusto a nada.
Luego tomamos cada parte y tratamos de rearmar, de reconstruirnos, pero ya todo es distinto, hay piezas que faltan y piezas nuevas que se generaron. Es por ello que después de cada situación dolorosa, resurgimos como el Ave Fenix, diferentes cada vez...
¿Y que hacemos con este nuevo que somos?
Vivir, aprender, transitar, recorrer hasta el último aliento...
Gisele Molinari
Gisele Molinari
lunes, 13 de febrero de 2012
De tu esencia al infinito

Hace unos días atrás, alguien a quien quiero mucho, por un desafortunado hecho casual, veía imposibilitado el comienzo de su proyecto personal. A medida que nuestra charla se extendía, podía observar claramente la división de dos posturas. Por un lado la decepción que no dejaba ver más allá, y por el otro el resto de posibilidades que de una manera u otra permitían continuar el proyecto, aunque no como se había deseado y eso nuevamente generaba frustración.
Terminada la charla y mientras meditaba a solas en mi habitación, me vino a la mente un hecho que solía frustrarme muy seguido.
Como ustedes saben, me apasiona escribir. Durante mis años en la facultad, era casi una tarea habitual escribir guiones, y mi gran problema, como eterna perfeccionista que soy, era que siempre quería comenzar por el título. Entonces podía estar días y días pensando “el mejor título”, y mientras eso sucedía, la historia que tenía en mente (que me negaba rotundamente a escribir, sin título) iba perdiendo sus matices, sus personajes y ya después no valía la pena contarla.
Me valieron algunos años de frustración, de perder historias, y de pensar que la escritura entonces no era para mí. Hasta que un día decidí ver la posibilidad por sobre el fracaso. Ese día empecé a escribir, deje que las palabras salieran solas sin limitarme. Cuando sentí que toda esa ebullición interna se había plasmado por completo en las hojas, leí el texto y automáticamente el título se puso solo.
Aprendí entonces que mientras queremos arrancar como en mi caso, los textos por aquel título que sea el de lujo, el que impacte, así como cada persona busca iniciar su proyecto desde la magnificencia, se nos está escapando aquello que le va a dar vida a lo que sea que emprendamos. Y aquello no es más ni menos que la esencia….
No perdamos más tiempo en lo que nos falta, agarremos lo hay, lo que tenemos por las astas, y conquistemos así nuestro mundo, nuestros proyectos y para ello exploremos todas las posibilidades, sin frustrarnos en la primera de cambio.
Solo me resta decirles, que con los años y con la experiencia, el título, el lugar que deseábamos, aquello que queríamos cuando arrancamos, viene solo, y viene mejor. Pero insisto...demos el primer paso...
Desde aquel entonces cada vez que escribo, lo último que coloco es el título, a fin de cuentas la esencia se hallaba en el texto...
Lic. Gisele Molinari.
PD: Aquella persona, a quien mencionaba en el comienzo y me dio la posibilidad de meditar sobre este tema, es un ser de infinitas posibilidades… mi mensaje es ADELANTE!
martes, 24 de enero de 2012
No solo el pez por la boca muere

Sin más preámbulo que éste, hoy estoy dispuesta a alcanzarles algunas cuestiones que estuvieron dando vuelta durante estos días en mi cabeza y con ello, solo si están dispuestos, invitarlos a meditar.
Nuestra sociedad actual está sufriendo, lo que se conoce como “incontinencia verbal”, algo que podríamos definir como: la falta de capacidad de controlar las palabras, expresando las ideas de forma descontrolada, sin razonarlas.
Desde los medios de comunicación, pasando por la calle, el ámbito laboral e incluso en el familiar, se está inculcando esta moda de “Hablemos sin pensar”, “contemos todo” twitemos, publiquemos, subamos a facebook, youtube, etc.
La discreción, la mesura, la moderación están pasando a ser un tesoro, que si no lo mantenemos vivo, ya pronto perderá sentido.
No estoy en contra de la libertad de decir, ni tampoco la de publicar, porque esto mismo que hoy ustedes están leyendo, es lo que tengo ganas de decir y publicar y es la forma en que llega a ustedes. Pero si estoy en contra del hablar sin sentido, sin pensar, sin meditar ni filtrar aquello que decimos, ni con el más mínimo razonamiento.
Hablar es fácil, no necesita tiempo, ni lugar, pero pensar lleva tiempo y parece que hoy es algo que no queremos negociar, y a cambio de eso nos convertimos en “PESCADOS QUE POR LA BOCA MUEREN”.
No hablamos, escupimos al mundo sin antes reflexionar aquello tan preciado que va a salir de nuestras bocas. Somos opinólogos que de repente sabemos de todo: condenamos, criticamos, elevamos, defendemos. No estamos haciendo más que repetir y reproducir modelos, que tengo la sensación, comenzaran a dejar sin sentido lo que nos caracteriza como seres humanos: el habla y el razonamiento.
Nadie está libre de pecado, pues yo misma he probado la droga que nos están inculcando. También hablé, opiné e incluso a veces he criticado exponiéndome por las emociones y por la necesidad de que “todos lo sepan” convirtiéndome en una más del circo de la “incontinencia verbal”.
Hace unos días me tomé el tiempo para meditar, para escuchar, para filtrar, lo que digo y lo que escucho, lo que leo y lo que reproduzco y les puedo asegurar que todos podemos hacer un cambio gradual si estamos dispuestos.
Los invito a la práctica de:
•No emitir juicios sin conocer profundamente sobre aquello de lo que hablamos. Dediquémonos a conocer, a investigar, a informarnos.
•Tomémonos almenos 5 minutos a pensar lo que vamos a decir. Analicemos la situación en la que estamos, a quien tenemos en frente y por sobre todas las cosas que vamos a decir. Eso es hacerte verdaderamente responsable de lo que sale de tu boca.
•Preguntemos a los demás si podemos compartir una información en el que el otro está inmerso o le pertenece. De lo contrario es robar, es exponer sin mesura, es decidir por sobre el otro. Se trata solo de preguntar, de considerar, algo que nos hace más humanos.
Sé que no es fácil, ya que nos hemos acostumbrado a lo contrario, pero con el solo hecho de pensar que dijimos durante el día de hoy o que es lo que vamos a decir, alcanza para ser responsables de nuestras palabras, medir las consecuencias y no morder el anzuelo que podría condenarnos.
Saludos!
Lic.Gisele Molinari
Imagen de Marcela Manoukian
http://www.marcelamanoukian.com.ar/obra_es.php?obra=55
martes, 19 de abril de 2011
Buscar...

Estoy transitando un momento de incertidumbre, sobre algo en lo que antes sentaba mis bases y que tiene que ver nada más y nada menos que con las creencias. Así como vengo planteando en la mayoría de mis escritos el concepto de que todo fluye, encuentro en el fluir la posibilidad o mejor dicho la oportunidad de cambiar. Pasar de un estado, de un momento o de un lugar a otro sin aferrarse, es la calve del fluir. Hoy algo está cambiando dentro y fuera de mí.
La diferencia entre antes y ahora, es que antes no dejaba entrar las preguntas, simplemente porque traen aparejado el dudar sobre algo que ya está sentado, y por tanto obtenía de ello una aparente seguridad. Dudar implica replantear y volver a comenzar. Lo que sucede es que cuando uno NO tiene la suficiente madurez para interrogarse, nos toma de las manos el miedo a que el suelo que hoy pisamos, metafóricamente, nos deje caer.
Es así que esa aparente seguridad nos sirve para dejar fluir otras cuestiones de la vida, mientras nos mantiene firmes en la creencia, que nos fue infundada desde el nacimiento, almenos en mi caso.
Fui bautizada, tomé la comunión, la segunda comunión, la confirmación y asistí durante doce años a un colegio de religión Católica, Apostólica Romana. Soy hija de padre Ateo y de madre creyente, aunque no somos practicantes. Por lo tanto mi creencia siempre ha recorrido un mismo camino.
Cuando hablo de que algo nuevo se está gestando en mí, tiene que ver con que he trabajado hace ya unos pocos años, en sentar las bases primero dentro de mí, para luego llevarlas fuera. Es decir el camino inverso a lo que me fue infundado. A partir de que empecé a creer en mí, a tener fe en mí, a buscar dentro mío, adquirí mi propia seguridad. Esto hace que, ya segura, comiencen a llegar las dudas sobre lo que antes creía que me daba seguridad.
Es entonces que hoy con todos los interrogantes, decido dejar fluir mis creencias. Es momento entonces de experimentar, de conocer, de estudiar y por tanto de iniciar el camino para encontrar la creencia con la que verdaderamente me identifique, valga la redundancia, la que yo elija.
He comenzado a notar que “esto” que estoy dejando fluir, tiene una conexión muy grande con la trascendencia, con la energía, con el vínculo, ya que el propio camino comienza a llevarme al encuentro con otros seres que transitan las mismas cuestiones.
Hoy por ejemplo NO quiero creer más en el “castigo divino”, ni en la bajada de Dios a ciertos hombres, que son exactamente iguales a mí. Aun respetando muchas otras cosas que si comparto, hoy elijo creer en las personas, elijo creer que si hay algo superior a mí (como ser humano) llámese Dios o no, elijo obrar sin miedo al castigo, consiente de mis actos responsables y por sobre todas las cosas elijo COMENZAR A DUDAR, aún de aquello que me convenza.
Se que no será fácil, y aun mientras escribo lo siento. Pero sé que hay algo más y mi ser está listo para empezar a buscar. El camino lo inicio para mí, desde mí y lo importante será que no me importará cuan largo sea, mientras que en el transcurso viva conectada y consciente de que la búsqueda será para crecer, aun en la fe.
Sin más… Un saludo para todos y será hasta la próxima.
G.M.
miércoles, 6 de abril de 2011
Un misterio

Misterioso, lujurioso y perdido, vaga por la vida encendido de sueños.
Cae y descree pero vuelve a sumergirse como un pez con capacidad de volar
La luna lo espera y la noche es su amiga que le repite el mito del nunca más.
Vagabundo, solitario y voraz. Le pesa el miedo de no despertar.
Los mares abundan junto al silencio más cruel, pero navega en ellos sin vacilar.
A cada paso un abismo, a cada sitio un adiós…
Su sombra dibuja el deseo que fue, y sus pasos se esconden al verme volver.
Donde quiera que sea se arrebata melodías, que antes compartía y ya no.
Las va tomando del aire, como la sabia, como la luz
Y cada vez que pasa suspira su propia cruz…
Te veré tal vez en el cosmos, en mi limbo o en el edén
O tal vez ya no vuelva…
Pero solo una cosa quiero que veas... y ya no volveré a hablar…
Recuerda que eres un pez con capacidad de volar.
viernes, 21 de enero de 2011
Los rollers encantados

Hoy me preguntaba cuanto es el tiempo que tardamos en perder interés o “des-maravillaros” de nuestras elecciones.
Ya desde niños esto, al menos a mi me sucedía. Recuerdo una época en la que estaban de moda los rollers, y yo los deseaba con absoluta locura. Era capaz de limpiar mi habitación 50 veces al día, traer a casa las mejores notas, ayudar en todo, con tal de tenerlos. Finalmente un día del niño, los rollers llegaron. Mi alegría era inmensa, ese día me los puse y durante una semana iba y venía en rollers con absoluta excitación, como si nada en el mundo se le pareciera. Con ellos era feliz, ni muñecas, ni osos, ni siquiera la soga lograba captar mi tiempo.
Pero al cabo de unas dos semanas más, aproximadamente, habían quedado allí dentro de su caja. Ya me cansaba atarles los cordones, me aburría de ir y venir, me comenzaban a parecer incómodos… había perdido el interés en ellos… la emoción. ¿Qué había ocurrido?....
Hoy podría decir… había cerrado una gestalt… y seguro estaba deseando algo nuevo. Pero las cosas comienzan a complicarse a medida que crecemos. De chicos se trata de juguetes, de objetos… pero de grandes se trata de los acontecimientos de la vida misma.
Queremos un determinado título, anhelamos un trabajo, un determinado estatus… Luchamos por llegar, sacrificamos en el esfuerzo muchas cosas, lo obtenemos, nos emocionamos, nos excitamos, sentimos que nada se le compara… y luego toda esa exaltación se pierde como las palabras en el aire.
¿Y entonces qué?
Me pregunto que sucede entre ese instante en el que el cuerpo nos vibra intensamente, y aquel instante en que todo desaparece, como si nunca hubiese pasado por allí. Y uno se dice a si mismo ¿Pero cómo puede ser, si hasta hace un tiempo parecía lo mejor que hecho en años?...
Gente… lo que pasa entre ese instante y el siguiente… ES LA VIDA MISMA.
Aunque no nos demos cuenta, fluye tan rápido que solo notamos los cambios, porque hasta nos cuesta verla correr. En esos soplos de excitación tendemos a nublarnos con un “quisiera que esto dure para siempre”… y de un momento a otro, todo cambia tanto que nos preguntamos qué era lo que hacíamos aquí… o porque lo habíamos elegido.
Realmente me gustaría darles una fórmula, o que la misma tan solo existiera para sobrellevar el desencanto. Pero no la hay… nos pasará una y otra vez en todos los planos de la vida. Porque cambian los tiempos, y con ellos las necesidades, los deseos, a veces hasta los mismos sueños.
Solo sepan que nada es mejor o peor, simplemente LO QUE ES ES y eso es lo que no cambia, porque no podemos cortar el rumbo de la vida. Al río podemos desviarlo, limitarlo, pero no podemos cortar su afluencia, porque luego viene con más fuerza… y todos saben lo que sigue.
Lo que si les puedo decir que el desencanto, como las derrotas son lo que nos hacen más fuertes, son los que nos permiten crecer. Tendremos que permitirnos DESENCANTARNOS, simplemente para volvernos a ENCANTAR.
Hace tiempo en una de las vueltas a mi casa encontré la caja, y allí dentro estaban mis añorados rollers, casi nuevos. Por supuesto que volví a encantarme y deseaba ponérmelos como si nunca los hubiese usado. Pero ¿Saben qué? Ya no me entraban… y entonces aprendí dos cosas.
La primera, hay que disfrutar tanto el momento del encanto porque es único y a veces irrepetible.
La segunda, podemos volver a ENCANATARNOS con las mismas cosas todos los días…¿CÓMO? Depende solo de nosotros.
Un saludo enorme a todos! Y será hasta la próxima entrada!.
G.M.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Mis últimas líneas del 2010
Hace uno días, y después de exactamente un año volví al mar. Mi experiencia con él siempre es completamente diferente y entiendo que ello va de la mano de mis estados.
Esta vez, descendí por los médanos y no me molesto la arena caliente en los pies. Deje mi bolso en la orilla y sin titubeos caminé directo al mar.
Sentía que me recibía como por primera vez y que las olas me abrazaban. No tuve miedo… tampoco pensé en él. Camine mar adentro, cerré los ojos y me deje llevar.
Comencé a imaginar cómo me verían desde la orilla, desde el horizonte, desde el cielo. Era solo yo y el mar.
Mi plenitud era lo más parecido a la plenitud.
Mi tranquilidad era lo más parecido a la tranquilidad.
La revolución interna… había cesado.
Con cada ola liberaba una emoción, con cada gota de viento, un recuerdo, con cada suspiro un deseo.
Envuelta en aquel mar, estaba cerrando una etapa. Una etapa que me había desencontrado conmigo en su comienzo, pero que luego se había vuelto hacía mí para integrarse a la que ya estaba.
Integrada, sostenida por la fuerza de mis pies, equilibrada por mis brazos entre las olas. La imagen soñada se hacía real, había crecido una vez más.
Y así como fluía mi cuerpo en aquella inmensidad natural, comenzaba a fluir mi ser en la vida.
Así lo había deseado. Me sentía igual de extraordinaria, infinita en mi alma y así de auténtica que podía camuflarme en él, en total libertad…
Eramos uno...
Ese fue mi instante de cierre…
Las olas se llevaron las imágenes proyectadas de lo que fue, y el viento me trajo el aura de lo nuevo…
Lo volví a abrazar una vez más, y con él a mis logros y fracasos, a mis alegrías y angustias, a la que fui y a la que soy…
Le dije adiós a un año intenso.
Lo despedí en el mismo lugar en el que lo recibí…
Y al mar…
Al mar le prometí volver a encontrarlo, mis recuerdos nadan en él, año tras año…
Despacio camine hacía la orilla, registrando a mi cuerpo conectado… la sal estaba dibujando en él un futuro…
Regalé mis últimos suspiros… abrí los ojos… sonreí y caminé hacia adelante…
Siempre hacia adelante…
Gracias 2010…
Bienvenido 2011…
G.M.
PD:
A mis lectores, gracias por compartir sus sentires, gracias por leerme, gracias por hacer de este blog mi rincón y también el de ustedes. Ha sido un gran año, y deseo que el que llega sea aun mejor. En lo que a mí respecta seguiré compartiendo quien soy.
Mis mejores deseos para ustedes!!
Gracias!!!
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